¿Qué es el drop de una zapatilla?

drop zapatilla
Foto: keller-sports

Es probable que hayas oído este término en numerosas ocasiones, pero si no llevas demasiado tiempo en esto del running o el triatlón también es probable que te suene un poco a chino. Y bien, ¿qué es el drop de una zapatilla? A continuación te explicamos de qué hablamos cuando lo hacemos de drop y cómo afecta a la hora de correr.

Diferencia de altura entre el talón y el antepié

Drop significa caída y a eso es precisamente a lo que se refiere este término. A la diferencia de altura entre el talón y el antepié de una zapatilla. Cuanto mayor sea esa «caída», mayor será el ángulo entre el talón y el antepié.

Explicado de otro modo, podemos decir que el drop es la cantidad de tacón que tiene una zapatilla. Del mismo que se puede hablar de «tacones de 15 centímetros», hablamos de drop, pero en esta caso en milímetros.

¿Cuántos milímetros tiene el drop?

Históricamente, la mayoría de las zapatillas para correr en carretera se fabricaban con un drop de 10 mm, pero en la actualidad encontramos calzado para correr desde un «drop cero» (en el que la zapatilla no tiene ningún diferencial en el talón) hasta 12 mm.

Hay que tener en cuenta que el drop se refiere únicamente a la diferencia de grosor entre la parte delantera y la trasera de la zapatilla, y no es una indicación de la magnitud del grosor: no des por hecho que si una zapatilla tiene una entresuela muy gruesa y acolchada tendrá un drop elevado.

No obstante, todos los fabricantes proporcionan la información sobre el drop de sus diferentes modelos de zapatillas, por lo que es algo que podemos encontrar fácilmente con una simple búsqueda den internet.

¿Cuál es el drop adecuado?

No existe el drop perfecto o ideal. Cada ser humano es diferente y encontramos muchas variaciones entre unos y otros, por lo que no se puede aplicar un enfoque general.

Un equipo de científicos de Luxemburgo estudió a fondo la posible relación entre el drop de la zapatilla y la prevención y el riesgo de lesiones, así como la biomecánica y el rendimiento en la carrera. Sus conclusiones, publicadas en el British Journal of Sports Medicine y en el American Journal of Sports Medicine, dejaron claro que no existe una fórmula mágica y que depende de las características de cada deportista.

Sin embargo, algunas marcas aseguran que un drop inferior a 6 mm es adecuado para aquellos corredores cuyo antepié toca primera el suelo, corredores ocasionales o corredores con buena técnica. En el caso de corredores más esporádicos o cuyo talón aterriza primero, la recomendación es usar un drop alto.

Entonces, ¿qué drop debo usar?

Lo que sí sabemos es que los tejidos humanos pueden ser sensibles a los cambios repentinos, y que es biológicamente coherente (y de acuerdo con las leyes de la física) que diferentes drops de zapatillas pueden cargar ciertos tejidos de manera diferente.

Por lo tanto, si no te has lesionado, no hay justificación para cambiar el drop de tu zapatilla, pero si quieres hacerlo, ten en cuenta que debes dar tiempo al cuerpo para que se adapte a esos cambios. Muchos corredores pueden intercambiar zapatillas de diferentes drops con mucha facilidad, pero se trata de corredores con mucha experiencia. Si no lo has hecho antes es desaconsejable, más vale ser precavido.

El drop es algo también a tener en cuenta en el contexto de una lesión o cuando se tienen molestias determinadas. Puede que un determinado drop sea beneficioso para reducir la sensibilidad y mejorar un tratamiento o acelerar la recuperación.

Por ejemplo, puede que una zapatilla con un drop más alto sea adecuada si tienes un tendón de Aquiles irritable, mientras que una zapatilla con un drop más bajo es una mejor opción si tienes un pinzamiento posterior del tobillo.

Si tienes un buen histórico de lesiones y dolores, puede resultar útil que hagas un seguimiento del tipo de drop con el que has corrido y tenerlo en cuenta a la hora de comprar nuevas zapatillas.

Pero no tienes porque temer el cambio de drop o el uso de varias zapatillas con distintos drops según tus entrenamientos. Eso sí, hay que asegurarse de que los tejidos del cuerpo pueden tolerarlo y de que se les da el tiempo necesario para adaptarse.