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viernes, octubre 22, 2021

¿Por qué cuesta tanto mejorar en natación?

Esta es la pregunta que todo el mundo que quiere aprender a nadar o mejorar en natación se hace en algún momento: ¿por qué cuesta tanto mejorar en natación?

Millones y millones de personas, a lo largo y ancho del planeta, intentan mejorar su velocidad, su eficiencia y su técnica de natación, pero, salvo un período inicial de mejora (si es que ocurre), se quedan estancados en un lugar en el que, por mucho que entrenen, por mucho que se esfuercen e incluso por muchos ejercicios de técnica que hagan, siguen sin conseguir mejorar en natación; y lo peor de todo es que no saben ni siquiera el porqué.

Así que, ¿cómo es posible que a tantas y tantas personas, incluso a pesar de sus grandes esfuerzos, les cueste tanto mejorar en natación? ¿Qué es lo que no saben?

Este artículo está orientado a ayudar a todas esas personas, y en concreto a todos esos triatletas con poco conocimiento sobre el agua y la natación o con incluso un buen nivel de natación, que se sienten estancados y que no saben cómo seguir mejorando en natación.

¿Cómo funciona el desplazamiento en el agua?

Lo primero que tenemos que hacer es entender cómo funciona el desplazamiento en el agua, para luego poder así elegir una buena estrategia de entrenamiento para poder mejorar ese desplazamiento, aplicándolo a la natación o al sector de natación del triatlón.

El desplazamiento en el agua es la batalla entre las fuerzas que me ayudan a desplazarme y las fuerzas que me dificultan conseguir ese desplazamiento, que son, respectivamente, las fuerzas de propulsión y las fuerzas de resistencia; unas suman y otras restan.

Hay más fuerzas implicadas en la natación, la de flotación y la del peso, que también tienen influencia en el desplazamiento, por no decir que hay diferentes tipos de fuerzas de resistencia, pero en este artículo solo me centraré en las fuerzas de propulsión y de resistencia (tratadas en términos globales), porque son las que más impacto tendrán en tu mejora en cuestión de desplazamiento y porque mi objetivo no es ser exhaustivo con un análisis científico muy detallado sino más bien transmitirte unos conceptos claros que puedan serte útiles para desbloquear una situación en la que notas que no mejoras en natación y no sabes el porqué.

¿Cómo aumentar el desplazamiento en natación?

Así pues, para aumentar el desplazamiento en el agua hay que aumentar la fuerza de propulsión y, a la vez, minimizar la fuerza de resistencia. Las dos cosas son igual de importantes, porque las dos están presentes, siempre y a la vez, en el desplazamiento en el agua. Si solo se atiende a una de ellas, sea cual sea de las dos, tu desplazamiento en el agua se verá gravemente comprometido.

Pero a pesar de que prácticamente todo el mundo comprende, a nivel racional o conceptual, que hay que prestar atención tanto al aumento de la propulsión como a la reducción de la resistencia, en la práctica, la mayoría de personas se acaban centrando solo en intentar aumentar su propulsión; y es un error.

Pero no es culpa suya. De hecho, centrarse en aumentar la propulsión es una estrategia que funciona muy bien en el desplazamiento en tierra, para el cual tenemos mucha experiencia porque es nuestro hábitat, así que de forma natural o intuitiva es a lo que tendemos; pero lamentablemente no funciona en el agua porque la resistencia que esta ofrece tiene mucha influencia e impacto en el resultado final de desplazamiento; influencia que, además, aumenta en importancia relativa, como después explicaré, cuanto mayor es esa velocidad alcanzada.

Pero como nunca hemos tenido que prestar atención al efecto que el medio por entre el que nos desplazamos tiene sobre nuestro desplazamiento, porque con el aire es irrelevante, no hemos desarrollado, en general, la capacidad para percibirlo y, por eso, permanecemos ciegos ante él.

Esa es, precisamente, la razón por la que no mejoramos en natación, porque no vemos, no sentimos o porque despreciamos las fuerzas que nos frenan y como consecuencia, no podemos hacemos nada efectivo para minimizarlas.

Entrenar de una manera diferente

Por eso, deberíamos entrenar de una manera absolutamente diferente a la que nos sentimos atraídos a realizar y empezar a desarrollar la capacidad de percibir esas fuerzas que tanto frenan nuestro desplazamiento.

Entrenar de esta manera tan diferente, por ser nueva y ajena a nuestros hábitos y creencias, requiere de un gran dosis de valentía, de persistencia y de esfuerzo. Pero no un esfuerzo consistente en hacer entrenamientos todavía más largos e intensos, o en realizar miles de ejercicios de técnica, que acaban siendo ejercicios mecánicos carentes de sensibilidad con el agua, sino a un esfuerzo por aprender algo nuevo y de una manera diferente a la que estamos acostumbrados.  Merece la pena.

Esta nueva manera de entrenar, sin que se deje nunca de lado la importancia que tiene la propulsión en el desplazamiento, porque una cosa no quita la otra, tiene que ver con el desarrollo de la consciencia corporal, con la sensibilidad para percibir cada parte de nuestro cuerpo en cada momento del nado y con desarrollar la intuición y la capacidad para sentir el agua y  detectar turbulencias, frenos, impactos y reducciones de velocidad debidos a la resistencia que esta nos ofrece.

Necesitamos activar todos los sensores corporales para que detecten el agua, para que detecten nuestro cuerpo, y poder aprender a  conectar ambas esencias y empezar a fluir, dejando de pelear con el agua. Eso permite nadar rápido, además de nadar elegante.

mejorar natación
Foto: trigirl.co.uk

¿Acaso no habéis visto nunca nadar a alguien deslizándose a una gran velocidad pero que parece que lo hace sin esfuerzo, mientras que otro nadador a su lado se pelea con el agua, derrochando energía, luchando para no quedarse atrás, pero que al final se queda? ¿No os gustaría nadar así?

Adquirir esa capacidad de sentir el agua es lo que marca la diferencia.

¿Cómo aprender lo que no podemos ver?

La capacidad de sentir el agua no es algo que se pueda entrenar como cuando uno entrena siguiendo, al pie de la letra, una planificación de un entrenamiento. Necesitas, sin lugar a dudas, la ayuda de alguien que sepa ver, que sepa nadar así, que sepa enseñar a nadar así y que te observe y te de una retroalimentación, un feedback constante, para ayudarte a desarrollar lo que te falta, lo que no ves.

Afortunadamente todo el mundo tiene sensibilidad, solo hace falta reeducarla.

Se tratará de percibir qué le ocurre a tu desplazamiento cuando una parte de tu cuerpo adopta una posición determinada en relación a otras partes de tu cuerpo y en un momento concreto del ciclo de nado; por ejemplo, qué pasa si giras más o menos la cadera al hacer el rolido, o si subes mucho o poco la cabeza en el momento de respirar, o si haces un recorrido diferente al propulsar con el brazo, o si coordinadas de forma diferente tu ciclo de brazos en relación con el rolido del cuerpo, etc.

Se trata de percibir detalles, que te enseñarán a estar atento a tu cuerpo y a los efectos que su forma y la coordinación de sus partes tienen en el desplazamiento. 

Si adquieres y desarrollas tu sensibilidad con el agua, nunca volverás a sentirte estancado en tu proceso de aprendizaje de la natación.

¿Qué les pasa a los triatletas al entrenar la natación?

Al ser el triatlón un deporte que implica diferentes disciplinas en donde una es acuática y las otras dos son terrestres, a los triatletas se les complican un poco más las cosas porque, aparte de lo explicado anteriormente sobre la tendencia casi natural a aplicar una lógica terrestre en el desplazamiento acuático,los triatletas pasan muchas horas entrenando disciplinas terrestresy,por tanto, el peso de esas horas de entrenamiento terrestre influyen en seguir entrenando la natación como si fuera un deporte terrestre más.

Muchos triatletas entrenan la natación como entrenan el ciclismo y la carrera a pie y esperan los mismos efectos y resultados que en esas disciplinas terrestres

Los triatletas tendrían que combinar, al menos, dos enfoques distintos de entrenamiento, uno para la natación y otro para las disciplinas terrestres, porque pertenecen a mundos distintos. Pero en la práctica, muchos triatletas entrenan la natación como entrenan el ciclismo y la carrera a pie y esperan los mismos efectos y resultados que en esas disciplinas terrestres.

Las estrategias de entrenamiento del sector de bicicleta y el de carrera a pie dependen mucho más del entrenamiento físico que del entrenamiento técnico y la estrategia de aumentar más fuerza para generar más desplazamiento funciona en estas dos disciplinas sin mayor problema y no hay que pensar mucho más sobre ese aspecto.

En la bicicleta sí se nota el efecto de la resistencia del aire porque la velocidad es muy elevada, pero se soluciona sin mayor problema acoplándose a la bicicleta, flexionando el tronco hacia adelante.

Así que, al triatleta amateur le encantaría, seguramente, que la natación respondiera a los mismos principios, a la misma lógica que las disciplinas terrestres; pero no es así. No se pueden entrenar igual, porque no son iguales.

Evidentemente, para un nadador ya experimentado, su margen de mejora, aunque seguirá siendo también de tipo técnico, estará más decantado al entrenamiento del acondicionamiento físico.

Pero si no se ha adquirido ese nivel de desarrollo en natación, y no solo en el aspecto técnico del que hablamos hoy, sino en la enorme cantidad de aspectos técnicos a tener en cuenta en la natación, la técnica adquiere un peso fundamental.

¿Y si quieres nadar más rápido?

El  efecto de la resistencia adquiere una importancia relativa mayor, cuanto más alta es la velocidad de nado. Así que cuanto más rápido quieras nadar, más difícil lo tendrás.

Es decir, que cuanta más velocidad quieras conseguir, más te penalizará el hecho de no saber minimizar la resistencia al avance que ofrece el agua a tu cuerpo, porque, en el agua, la resistencia aumenta al cubo de la velocidad (R = v³). Por ejemplo: si tu velocidad es 1, la resistencia será 1; si tu velocidad es 2, la resistencia será 8 (2 elevado a 3); si tu velocidad es 5, la resistencia será 125. Como ves, la resistencia se dispara cuando aumenta la velocidad.

Algunos tipos de resistencia, entre otros, aumentan al cuadrado de la velocidad, en lugar de al cubo, pero en cualquier caso, está claro que el efecto de la resistencia aumenta relativamente muchísimo más, cuanto más rápido nadamos. 

Si quieres nadar más rápido, además de una gran y efectiva propulsión, tendrás que reducir la resistencia que te frena

Esto quiere decir que la resistencia al avance, y también el consumo energético, aumenta de forma espectacular, no proporcional, a los aumentos que consigamos de velocidad, así que, aunque mejores al principio por el hecho de aumentar la fuerza de propulsión, pronto llegarás a un techo de velocidad, en la que la gran resistencia que tendrás que soportar te imposibilitará seguir consiguiendo mejoras en velocidad

Además estarás pagando un coste energético muy alto, que también te imposibilitará mantener esa velocidad durante mucho tiempo y tu estrategia en una prueba de triatlón se verá comprometida.

Así que, si quieres nadar más rápido, además de una gran y efectiva propulsión, tendrás que reducir la resistencia que te frena. Son matemáticas.

Hay una zona de velocidad moderada en el que es más fácil adquirir un equilibrio entre la fuerza empleada y el consumo energético empleado para el desplazamiento, porque la resistencia, aunque siga aumentando al cubo de la velocidad, no adquirirá valores excesivamente altos y por tanto, aun teniendo mala técnica, en cuanto a la forma hidrodinámica de tu cuerpo mientras nadas, no te verás tan penalizado.

Pero si quieres aumentar tu velocidad, el valor de la resistencia penalizará muchísimo más a aquellos nadadores que no hayan aprendido a minimizar el efecto de la resistencia generada por una mala posición hidrodinámica.

Así que, al principio casi todas las personas mejoran, porque la velocidad de desplazamiento que desarrollan está dentro de los límites que pueden tolerar sin mayor problema, pero en cuanto quieran nadar a un ritmo superior, si tienen mala técnica, mala posición hidrodinámica, la resistencia podrá con ellas, se estancarán, no mejorarán y no sabrán el porqué. Espero y deseo que no te pase a ti. Al menos ahora ya sabes el porqué.

Así pues, recuerda: Cuanto más rápido quieras nadar, más te penalizará el no tener una buena técnica. Y seguramente ahí es donde te estancarás.

Conclusión

Muchas personas se estancan y no consiguen mejorar en natación, tanto en velocidad como en eficiencia, porque siguen nadando como lo haría un humano, un terrestre, y se empeñan en creer que haciendo más fuerza todo mejorará; pero no mejora.

Sería mucho más fácil para todos los humanos si al hacer lo que hacemos en tierra para desplazarnos, funcionara igual de bien en el agua; pero no funciona. Así que, ¿no será ya el momento de dejar de hacer lo que sabes, por experiencia, que no te está funcionando ni a ti ni a nadie?

Para aprender a nadar y para mejorar en natación hay que empezar a pensar, sentir y actuar como un animal acuático, que son los que han evolucionado hasta adaptarse al medio acuático.

Es evidente que no podemos metamorfosear nuestro cuerpo para que sea como el de un pez, pero sí podemos, dentro de nuestras posibilidades, imitar la esencia de los animales acuáticos para así, de una vez por todas, entender la esencia del agua.

Después de todo lo visto, ahora ya puedes responder, sin dudar, a la pregunta formulada en el título de este artículo:

¿Por qué cuesta tanto mejorar en natación?

Porque entrenas como un humano.

Jorge Guzmánhttps://www.jorgeguzman.es/
Entrenador Personal de Natación en Aguas Abiertas. Experto en la enseñanza de la natación.

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